Alma, Ser y Ego

Cuántas veces hemos dicho o escuchado decir: «te amo con toda el Alma»; «te llevo muy dentro de mi Ser»; «tiene un Ego muy grande». Sin duda son frases elaboradas extraídas de una preconcepción antaña de nuestra cultura.

Los seres humanos dentro del marco físico estamos compuestos de materia y agua. Pero hay otro marco llamada esencia, que está compuesta por el Alma, el Ser y el Ego. Así como en el marco físico, la materia y el agua son indispensables para equilibrar ese estado, en el marco de la esencia se requieren de el Alma, el Ser y el Ego para también equilibrar su estado.

Si inhibimos tan sola una cualidad de cualquiera de los estados, conseguiremos alterar la evolución natural de nosotros mismos, de nuestro YO superior. Lo cual sería involutivo porque a nuestro «carro» le haría falta una rueda para llegar a la estación final de nuestro trayecto. Se podría llegar faltando una rueda, pero el trayecto sería mas tedioso y sufrido.

El Alma, es la experiencia que vamos acumulando a lo largo de nuestras vidas. Es la parte de nuestra esencia que se encarga de elegir lo que queremos vivir en cada vida, y así, ser útil para nuestro perfeccionamiento, siendo conscientes de lo que somos. Es la parte de nosotros que hace de puente entre lo que tenemos para vivir experiencias y, lo que SOMOS VERDADERAMENTE.

El SER es esa parte de nosotros que nunca cambia, que es eterna y única. Es quien observa a la mente; a las emociones; a los sentimientos; a las sensaciones, y está custodiando los acontecimientos de la vida, sobre todo, los que se encuentran permanentemente cambiando. El SER es la consciencia que ilumina nuestras vidas.

El Ego es la identidad creada por nuestra mente basada en creencias, conceptos, estereotipos. Es la configuración natural de toda la información adquirida por nuestra educación, bien de los padres, familia, amigos y entorno cercano a nosotros. toda esta información adquirida se funde de manera natural a todas nuestras propias experiencias. Nuestra inercia compulsiva a la sobrevivencia nos persuade a identificarnos con el ego provocándonos una reacción con el entorno para así defender una identidad determinante. El Ego mal canalizado nos provoca dependencia hacia la aceptación, y eso, en las mayorías de las veces causa sufrimiento, porque no siempre obtenemos lo esperado. Pero cuando el Ego está bien trabajado, se reconduce hacia un canal equilibrado, y ahí es cuando se convierte en tenacidad, fuerza, valor, seguridad y entereza.

En la Astrología Psicológica, trabajo el «marco de la esencia» empleándola como herramienta para equilibrar los estados del Alma, el Ser y el Ego para descubrir el propósito que se tiene en la vida.

Publicado por joan java

Astrólogo. Profesor de Astrología Psicológica. Con 30 años formando e interpretando Cartas Astrales.

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